Algunos
ejemplos de la aplicación de la filosofía de ciudad inteligente son:
La
instalación de sensores
La
implantación de redes de medios alternativos de transporte con nuevas
tecnologías.
Proyectos
de placas solares que alimentan semáforos o señales luminosas.
Aplicaciones
móviles que informan de acontecimientos, noticias o avisos pertinentes en
la ciudad.
La
planificación urbana y la construcción de edificios sostenibles,
respetuosos, que hagan uso de energías renovables.
Uno de los organismos que más estudia el fenómeno de las ciudades inteligentes es la IESE Business School de la Universidad de Navarra, a través de su proyecto Cities in motion.
De acuerdo a sus criterios, una Smart City debe tener en cuenta 9 dimensiones en las que una ciudad debe estar desarrollada para ser considerada inteligente y sostenible:
De acuerdo a sus criterios, una Smart City debe tener en cuenta 9 dimensiones en las que una ciudad debe estar desarrollada para ser considerada inteligente y sostenible:
- Capital humano: desarrollando, atrayendo y nutriendo talento.
- Cohesión social: con el consenso entre los diferentes grupos sociales de la ciudad.
- Economía y crecimiento.
- Medio ambiente y ecología.
- Gobierno de la ciudad.
- Planificación urbana respetuosa con el ambiente e inteligente.
- Alcance internacional.
- Tecnología e innovación.
- Movilidad y transporte.



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